Para los que no somos de ir a las inauguraciones este es la última oportunidad para visitar la muestra del brasilero Ernesto Neto que estuvo durante un mes en el espacio Faena Arts Center (Puerto Madero, Buenos Aires). Tuve la oportunidad de ir el domingo pasado ya prometiéndole a mi inconciente volver el próximo también. La primera sensación que tuve fue la mas obvia y ordinaria. En un principio esperaba más de este espacio y no simplemente subirme al laberinto. Hasta que todo concluyo en la felicidad de empezar a encontrarle sentido a lo que ya me parecía lindo. Uno de los sentimientos mas lindos que tiene el arte
Es una instalación absolutamente conceptual aunque arquitectónica. Lo importante: conocer el artista, sus obras anteriores y la sensibilidad que las envuelven. Lleno de adultos, niños, gente joven y moderna también. Lo más lindo: el sentimiento de querer volver a ser niños, la nostalgia, el escaparse de la vorágine de la ciudad para sumergirnos en un laberinto de colores (cuyas pelotas de plástico me remitieron velozmente a mi infancia). El caminar suspendidos en el aire, esta vez sin ruidos de colectivos ni yendo apurados hacia algún lugar, sino lleno risas y ruido a pelotero infantil . Donde el material también remite al artista a sus días de niño donde su abuela le enseño a tejer en crochet, hasta este mas mínimo detalle hacen de esta obra o de casi todas las suyas a algo sumamente lúdico y alegre.


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